Acabo de caminar hace un rato bajo una nube oscura, pero que dejaba pasar la luz del sol.
Luego empezó a llover y me tuve que volver a casa.
No hacía viento.
Pero es verdad que mi corazón estaba extrañamente lleno de sol.
Y ahora estoy en casa llena de viento, y las palabras mías se irán todas a morir al mar.
Un abrazo.
Felices Fiestas.
No cabe duda, tus palabras son un verdadero río! Saludos!
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