viernes, 10 de enero de 2014

Perseguí a la lluvia.

Perseguí a la lluvia y me llené los zapatos de barro, luego me descalcé, besé el suelo y me quedé dormida.

Hacía tiempo que no tenía una sensación igual.
Necesitaba desansar, olvidarme de todo y que las poesías desapareciesen de mi vida.

Luego salió el sol,  y pude olvidarme de la lluvia,  por fin.
Pero el barro seguía en mis viejos zapatos, los miré cansada.

Y me acordé del largo camino, ya solo pensaba en volver a mi casa,y lejos de allí pisar un suelo seco, para posteriormente volverme a dormir.

Pero alguien me observaba y no pude,  era él.
Entonces volví a irme a la calle sola, con unos zapatos secos, y mi alma al sol.  







4 comentarios:

  1. siempre sale el sol.........................y nos acaricia con sus rayos.

    Besos!!!!

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  2. Una visita inesperada, busca algún culpable

    Saludo cordial

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  3. El barro seco desaparece al caminar por un camino seco o por hierba húmeda, por esta última alternativa desaparece por completo y además el camino es más suave!

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